Joanna Newsom: la dama del siglo XXI (2)

La segunda parte de esta celebración –porque para nosotros la visita de Joanna Newsom es uno de los eventos del año y de toda la historia del Festival– lo dedicaremos a recopilar algunos de los episodios más significativos que han acompañado la trayectoria de esta emocionante y deslumbrante artista. Después de analizar parte de lo dicho por la crítica especializada en esta década no parecen tan exageradas algunas manifestaciones desde su país destacando el despegue de Joanna Newsom en la música popular con un impacto social similar al que treinta años antes había sucedido en la puesta de largo de otras estrellas del folk. Aunque el contexto sociopolítico es muy diferente y, sólo por eso, no se pueden comparar ambas realidades, lo cierto es que desde su primer disco Joanna es una de las artistas que ha generado mayor número de alabanzas; y algunas críticas desde sectores del pop más conservador y ultra.

Al margen de debates sobre estética y gusto musical, la trayectoria de Joanna Newsom la acredita como una de las contadísimas artistas del siglo XXI capaz de moverse con respeto y admiración por casi todas las esferas de la música popular: desde los medios afines a la industria del pop hasta los círculos siempre selectivos de la "avant-garde" sonora. Se cuentan con los dedos de la mano los nombres, ya no que llegan a este estado de idilio con dos parejas tan divergentes, sino aquellos que saben mantenerse a medio plazo en esta lista selecta. Precisamente, otro de esos artistas geniales –una de las mentes más lúcidas de la historia de la música popular que nunca veremos en un festival indie– como es el brasileño Caetano Veloso, contaba en una entrevista para el diario argentino Clarín que entre las últimas cosas que le habían sorprendido estaban: "Joanna Newsom, António Zambujo y Dirty Projectors".

Este tipo de elogios por parte de personajes clave en la música popular ha sido una constante desde su nacimiento musical. En su día, fue descubierta por Bonnie Prince Billy y después apadrinada por Devendra Banhart en la histórica recopilación "The Golden Apples of the Sun (2004)" sobre la nueva canción americana. Si bien, la primera estrella en hacerse eco de su talento musical fue Neil Young en el 2004, cuando apenas era una desconocida del circuito independiente local y abrió un concierto para el que, además, es uno de sus ídolos. Ese año se editó su primer disco "The Milk-Eyed Mender", que en Estados Unidos consiguió vender 200.000 copias y, con los años, para algunos medios internacionales ya estaba entre los mejores 100 discos de la pásada década. Esta obra, coetánea del Funeral de Arcade Fire o el Sung Tongs de Animal Collective, puso en previo aviso a buena parte de la crítica especializada sobre la que no pasaron desapercibidas algunas de sus canciones más conocidas como "Bridges and Balloons", "The Book of Right-On" –ahora con versión The Roots 2010– o "Peach, Plum, Pear", por citar tres títulos que ya son referencias de nuestro tiempo.

La pista estaba marcada y ésta no hizo más que cerrarse con su segundo disco, Ys (2006) , un trabajo que embriagó a propios y extraños por su ambiciosa propuesta. Las seis canciones, producidas –en parte– por otro de esos personajes escondidos de la historia musical –cuántos hay y por qué nos pasan desapercibidos– como Van Dyke Parks, eran una retrospectiva de seis siglos de música concentrada en unos pocos minutos. Este gesto de talento musical desbordó todas las previsiones e Ys no sólo fue disco del año –o entre los destacados– en muchos medios internacionales, sino que después también formaría parte de los mejores de la década.

Por encimá de la trascendencia de estos datos, más o menos significativos porque la música debe pasar el filtro del tiempo, lo salientable es que Joanna se mueve en algunos aspectos entre las dos caras de una industria contradictoria, que responde de forma antagónica ante proyectos de esta envergadura. Por ejemplo, ese año la Rolling Stone americana sacó una crítica negativa, mientras su filial alemana lo escogía disco del 2006. Este tipo de situaciones son posibles con artistas cuya aparición mueve los cimientos de la prensa y, por supuesto, de la audiencia; el equilibrio es complicado. Sin embargo, buena parte de los medios especializados no regatearon en elogios e incluso algunos periodistas casi hablan de "milagro". Así, en el Reino Unido la prensa, siempre puntillista con muchos artistas del otro lado del Atlántico, se desbordó en elogios:

"Awesome...it packs in innovations" Kitty Empire, Observer

"The most achingly beautiful and unique songs you’ll hear all year." Gillian Orr, The Independent

"I cannot remember the last time I was so astonished by a pop record" Sean O’Hagan, The Guardian

"This is already sounding like her masterpiece" Dan Cairns, The Times
"Astonishing...it could be the best musical investment you make all year" Alexis Petridis, The Guardian

A partir del 2006, Joanna Newsom sería aclamada en teatros de todo el mundo, acompañada de su banda o respaldada por orquestas sinfónicas como si se tratara de una directora de renombre. Además, sus letras, de las que habría otro tanto que hablar, se introducían en algunos círculos de filología y filosofía inglesa, hasta el punto que durante este año 2010 se publicaba un trabajo llamado Visions of Joanna Newsom, un libro que recoge ensayos y poemas dedicados a su obra.

El periodo que va desde Ys (2006) hasta Have One on Me (2010) ha sido intenso y, como apuntábamos en la primera parte, con momentos complicados por su operación en las cuerdas vocales. Su música no pasó desapercibida entre los medios, como tampoco lo hizo su imagen, solicitada tanto en reportajes especiales desde las principales revistas de tendencias como a la hora de posar en una colección de moda del diseñador italiano Armani.

En el 2010 regresa con un disco que representa una nueva vuelta de tuerca, desencajando las expectativas creadas por público y crítica. Si Ys iba a hacer tantos seguidores como enemigos, Have One On Me es un misil a la línea de flotación de la industria musical. Ahora no son 6 canciones de largo recorrido sino 18 temas, igual de sinuosos: ríos de sonidos con sus rápidos, terrazas, cataratas, remansos y, además, un "paisaje" desnudo, apenas salpicado de pequeños detalles elegantes; algunos sonidos son de una precisión asombrosa. Y otra vez sale con sobresaliente: primero porque suponía enfrentarse a nuevos retos sonoros después de su operación en las cuerdas vocales; y segundo, en contra de lo que acontece en nuestro tiempo, lejos de ahogar su música con pura decoración acústica, la desviste todavía más y la deja sonar como nunca alrededor de su voz. Have One On Me vuelve a colarse entre los mejores discos del año y esto, en una obra que demanda muchísimo más recorrido y tiempo, es un dato revelador de que estamos ante otra referencia imprescindible.

Este esfuerzo titánico de una artista excepcional ha cautivado a personajes como el dibujante Matt Groening. La invitó a la edición del pasado ATP, en mayo del 2010, e incluso le hizo -o eso se cuenta en los medios- una petición para incluirla en un episodio de Los Simpson. En cualquier caso, con o sin papel cantando al lado de Lisa Simpson, Joanna vuelve a ser uno de los epicentros de la música de nuestro tiempo: su talento llena líneas y líneas en los medios especializados; su música acompaña a cuantos programas de humor y noticias hay en la TV americana –¿la llamará Buenafuente en su visita a Barcelona?–. Por si fuera poco, cierra el año con un disco benéfico para Intermon Osfan, con versiones de sus temas cantados por otros artistas, y toca en diciembre junto a Neil Young en una gala benéfica.

En definitiva, Joanna Newsom es a estas alturas del Siglo XXI la gran dama de honor, inabarcable, con un talento excepcional. No sabemos dónde tendrá sus límites y, de momento, ya nos ha ofrecido tres discos diferentes que por encima de gustos o estética nadie puede cuestionar el inmenso servicio prestado a la música popular, rompiendo reglas, aportando otras "maneras" de interpretar y escuchar. ¡Infinitas gracias!

Por último, aunque en mi opinión "Have One On Me" es el mejor disco del año, dificilmente comparable con otras propuestas, estas son algunas "notas" en varios medios de comunicación: prensa, webs, radio, etc.

Internacional:

- Mojo, 13
- Rough Trade, 25
- National Public Radio, 22
- Gorilla vs. bear, 5
- Uncut, 1
- Music OMH, 17
- The Wire, 4
- Tiny MiX Tapes, 7
- Pontone, 4
- Pitchfork, 7

España

- Heineken Music, 2
- Rock De Lux, 16

Envia un comentario