A Hawk and a Hacksaw w/ The Hun Hangár Ensemble

A Hawk and a Hacksaw w/ The Hun Hangár Ensemble
18/05/07 Auditorio Centro Cultural Caixanova

Dios salve al imperio otomano

El pasado 17 de mayo, dentro de la Estación Primavera, llegó la primera extensión del Festival Sinsal fuera de Vigo, colaboración que a lo largo del año acercará las diferentes estaciones del festival al Salón Teatro de Santiago, las próximas fechas serán Hanne Hukkelberg (7 de junio) y Tunng (21 de junio).
Si el jueves los veíamos ante 90 personas, ayer el dúo (Jeremy Barnes y Heather Frost) de Nuevo Méjico A Hawk and a Hacksaw y el (impresionante) cuarteto húngaro The Hun Hangár Ensemble, actuaban ante 100 personas. El lema del imperio otomano era ‘el estado eterno’, ayer ante el imponente redoble de ‘god bless the ottoman empire’ era lógico creer en una ‘música eterna’ y también en la conexión imposible entre girasoles (Alburquerque) y tulipanes (Budapest), porque la principal virtud de esta música es la capacidad para activar estímulos importando poco que sea un niño, un joven, un mayor y un no tan mayor el receptor. Importa el caracter festivo (romanian hora and bulgar), el ambiente Kusturica (zozobra), la puesta escena propia de nuestros peliqueiros (oriental hora), el diálogo entre el acordeón monocorde de Jeremy y el increíble violín de Heather (sparrow), el encuentro explosivo entre mariachis y Morricones (serbian cocek, fernando’s giampari), el posicionamiento político (versionando portlandtown de Derroll Adams) y en general esa capacidad para llevarse la música a la tierra, a la raíz, al mismísimo corazón (in the river) y escapar del divismo del mundo indiependiente y del aburguesamiento que sufre el jazz hoy en día. Transilvania, Rumanía, vestidos tiroleses, darbukas, carracas, instrumentos de hace cien años (genial el virtuosismo al címbalo en vajdaszentivány), Buster Keaton y sus bandas sonoras, gallinas, ocas, pájaros, camiones destartalados, la música que deseo el día que responda; “sí, quiero”, postales todas que descubren un mundo más propio de asnos que de coches. Un mundo creado en la cabeza de un Jeremy Barnes capaz de conectar mil y una referencias vengan del sur de Francia, Leicester, Praga o incluso España porque el nombre A Hawk and a Hacksaw viene de un verso del Sancho Panza de nuestro Quijote. Una de sus canciones se titula with our thoughts we make the world, ojalá todos los pensamientos fuesen así de festivos. Ojalá.

Fotografías: Gisela Ahumada

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